corrupción

Da risa el simple hecho de pensarlo, tristemente es una palabra que siempre se hace presente en las calles, al solicitar un documento, en escuelas, hospitales… en todos lados.
Soy de esos que piensan que la corrupción conlleva a la impunidad y por tanto genera más violencia. Como mamá, idealizo un mundo con más oportunidades, más limpio, más seguro, con más derechos y libertades. Con menos delincuentes, menos homicidios, menos drogas, menos injusticias.
La corrupción es un vicio tan antiguo que así como el alcoholismo requiere un largo tratamiento y una serie de pasos para rehabilitarse, cuesta tanto trabajo que se necesita de mucha voluntad y hasta de apoyo para superarlo.


Estoy segura que si nos unimos como sociedad y nos empeñamos en erradicar la corrupción podemos combatir las otra grandes enfermedades de México. 
Nos falta reforzar nuestros cimientos, unirnos y luchar contra todo aquello que nos impide avanzar. Nunca es tarde.

Erika Avelarde

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