YoNoSoyCorrupto

En un país en el que la corrupción o abuso del poder para beneficios personales ha sido un lastre para el desarrollo comunitario, generando la pérdida, desvío o mal aprovechamiento de recursos y talento, es sumamente aplaudible que iniciativas como #YoNoSoyCorrupto generen movimientos que quieran luchar de frente contra este cáncer social.

¿Por qué es de aplaudir? En primera instancia, está reconociendo que el problema existe, pone el tema sobre la mesa y lo analiza en todas sus líneas. Nos explica que la corrupción va desde “la mordida” para agilizar trámites como la licencia de manejo o de construcción de una obra, para evitar la infracción o para que empresas y funcionarios se vean favorecidos a la hora de hacer compras a gran escala, o el clásico desvío de recursos en los programas de asistencia social.

¿Ejemplos? Basta con recordar la tragedia del Paso Exprés de Cuernavaca, el “huachicoleo” o todos los edificios nuevos que se derrumbaron durante el terremoto del 19 de septiembre de 2017.

Por eso, que en las jornadas de MÉXito hayan involucrado a los niños en el tema es tan significativo. Que de una manera lúdica se les genere consciencia del daño que nos hace socialmente es un primer paso para erradicarla de raíz.

Tanto para la formación de una generación de mexicanos que rechacen y erradiquen los actos de corrupción de su día a día, como para ir generando un efecto mariposa entre los adultos que lo han vuelto un asunto sistémico al generar un sistema que, en algún punto del camino, te orilla a caer en el circulo vicioso.

¿Pero cómo podemos convertirlo en un circulo virtuoso? Desmantelando la red de individuos partícipes y tomar una postura activa como ciudadanos, para ir generando un cambio cultural entre quienes consideran que es parte de nuestro ADN y hasta alientan su preservación.

En la actualidad hay muchos elementos para combatirla, para demostrar que solos mayoría o al menos más fuertes, los que no somos partidarios de la corrupción, que la entendemos como un atentado para el desarrollo económico y social del país.

El primer paso después de MÉXito es Aguascalientes, pero sin lugar a dudas, es una iniciativa que debe replicarse en el resto de México porque somos muchos quienes estamos deseosos de formar parte activa del proceso de denuncia y vigilancia, para así alcanzar la transparencia.

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